IRENE RASCOVSKY
- BRUNCH

- 15 may
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Cemento
Me paro en un ángulo de la almohada
estiro los brazos al techo
quiero ver si hay cielo
no este cemento
que sonríe en su reinado
de puertas adentro, grietas finas
como ríos que no conducen a nada.
Me aferro al rayo de luz
que entra, barco ciego
entre los pliegues de la sábana.
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Las marcas en la espalda,
dos alas perennes.
Imposible olvidar
el arrastre
de la piel con la piel.
Traías fosforitos en los ojos
bailabas entre los muertos del conurbano
eléctrico y desordenado,
incendiario de pubis,
triturador de labios,
alborotaste todo
para siempre
para siempre
para siempre.







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