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CHARLES BUKOWSKI

  • Foto del escritor: BRUNCH
    BRUNCH
  • 14 may
  • 2 min de lectura

el hombre de los ojos hermosos


cuando eramos niños


había una casa extraña


todas las persianas estaban


siempre


cerradas


y nunca escuchamos voces


que vinieran de ahí


El patio estaba lleno de


bambú


nos gustaba jugar entre


el bambú


fingíamos ser Tarzán


( pero no había una Jane)


había un estanque


grande con peces


tan gordos


como nunca has visto


dóciles venían a las superficie


para comer pan de nuestras manos



nuestros padres


nos dijeron


¡nunca se acerquen


a esa casa!


de todas maneras


lo hicímos


nos preguntabamos


si alguien vivía ahí


las semanas pasaron


y nunca vimos


a nadie



entonces un día


escuchamos


una voz


vino de la casa


–¡DIOS MALDITA PUTA!–


era la voz de un hombre



la puerta


se abrió de golpe


y el hombre salió



tenía un vaso de whiskey


en la mano derecha


tendría


unos 30 años


llevaba un cigarrillo


en la boca


necesitaba una afeitada


su cabello era salvaje


sin peinar


andaba descalzo


con una camisa


y pantalón


sus ojos eran brillantes


respladecían


con su viveza


Nos dijo


–hey, pequeños


caballeros ¿Se están divirtiendo?


eso espero–



entonces


se río brevemente


y volvió a entrar


a la casa



nos fuímos


al patio de mis papás


y pensamos en ello



nuestros padres


concluímos


intentaron


mantenernos


alejados de esa casa


porque nunca quisieron


que viéramos


a un hombre como él


un hombre natural y fuerte


de ojos hermosos



nuestros padres


estaban avergozados


porque no eran así


era la razón


por la que quisieron


mantenernos alejados



pero regresamos


a la casa


al bosque de bambú


y los peces dóciles


regresamos muchas veces


por muchas semanas


pero nunca escuchamos


o vimos al hombre otra vez



las persianas


permanecieron cerradas


como siempre


y en silencio



un día


cuando regresabamos


de la escuela


vimos la casa



se había quemado


no quedaba nada


sólo los restos


negros retorcidos


de los cimientos


fuimos a mirar


el estanque


no había agua


y los peces gordos anaranjados


estaban muertos


y secos



regresamos


al patio de mis padres


para conversar sobre el asunto


concluímos


que nuestros padres


quemaron la casa


y asesinaron


también a los peces


y el bosque de bambú


porque eran demasiados hermosos


ellos


habían temido


del hombre de los ojos hermosos



toda nuestra vida


tuvimos miedo


que cosas así pasarían


que nadie quería


que alguien fuera


bello y fuerte


que otros nunca lo permitirían


y toda esa gente tendría


que morir


Charles Bukowski (Andernach, Alemania, 1920 - San Pedro, California, 1994)
Charles Bukowski (Andernach, Alemania, 1920 - San Pedro, California, 1994)

 
 
 

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