DAMIAN RIOS
- BRUNCH

- 22 feb
- 2 min de lectura
Un pasillo por donde circule viento fresco
Está esa luz entrando
las cortinas
se mueven apenas
un poco de viento cambia de lugar.
No hace tanto calor.
No se puede gritar, en esta sala
no se puede gritar ni poner
música ni prender los ventiladores
de techo como quien prende, así,
ventiladores de techo, dice la enfermera.
Ni recibir visitas.
Se va, el paraguayo de la ocho
se va, se lleva su colección de diarios
viejos, su bolso. Lo viene a buscar
la novia, una que toma clases de inglés
los sábados a la mañana en una parroquia de Palermo.
Se va, se detiene frente a mi cama, me saluda.
Me deja desodorante, papel higiénico,
jabón sin usar.
Esa luz
entrando
cortinas
un poco de aire cambia de lugar.
Un día que puede ser catorce de enero,
cuatro, cuatro y pico de la tarde,
el sol entero
en el techo del taller de al lado, miércoles.
¿Y si viene mi hermano y dice
acá adentro no podés seguir? ¿Y si no viene?
¿Y si viene pero se queda parado
en la puerta de la sala,
pitando un cigarrillo, sin querer entrar?
Afuera hay dos tipos de gente, es lo primero
que dice mi hermano: están los que a las tres
de la mañana, en medio de una tormenta, salen
a conseguir monedas, cervezas;
están los otros, dice.
Además, los policías se sacan los chalecos naranjas,
se ponen impermeables oscuros.
Dice todo esto como si fuera muy importante.
Aquí, o acá, nada fluye:
todo está más bien estancado.
Las moscas se turnan para dar una vuelta,
no creo que llueva hasta la noche.
Una luz
un poco de aire cambia.
Hace un rato me pareció que Miguel,
el paralítico de la siete, andaba
con ganas de pedirme algo.
Le iba a decir si no quería
que lo saque a dar un rato al patio
pero después pensé mejor no,
rengo de mierda.
Luz
un poco de aire.
No puedo empujar el humo del cigarrillo
hasta el fondo
porque en el fondo
apenas
hay una sombra pinchada.
Luz
aire, aire.
El doctor no me mira
mira a sus colegas
dice sí,
está mejor, bastante,
bastante mejor
los colegas asienten
juntan las cabezas
se acomodan
anteojos
miran
la radiografía
un pulmón flamea en blanco y negro.







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