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DAIANA HENDERSON

  • Foto del escritor: BRUNCH
    BRUNCH
  • 8 feb
  • 2 Min. de lectura

Poema amarillo


Hay una luz amarilla que entra

y se me confunde

con la parte de una película.

Cuando la volví a ver,

no la encontré.

Una noche en que me dije la verdad

en una cocina.

La sensación de mil tardes

en un lugar en que el anochecer

no me duela.

Un amor de otoño

que se quiere quedar.

Los pueblos, el hipódromo,

las fotos de la abuela joven,

la renoleta junto a los barcos del puerto.

Las gaviotas, lejos.

Un perfume del día de la madre,

los caramelos de miel,

las tardes adolescentes

de invierno junto al río

en que éramos felices

y no sabíamos.

El recuerdo de algo difuso,

una manguera en un patio que imagino,

bicicletas playeras llegando,

una con canasta: la mía

y vos en cuero y, en la canasta la cerveza

y la cerveza en el vaso

y el maní flotando

y todo eso sin hablar del futuro.

Las nubes que se hacen espuma,

el sol dorado que cae

y emparenta las casas, todas.

Igual que si miramos el mundo

a través del liso. Igual.

Hay un amarillo que se me confunde,

el de la juventud como un recuerdo,

pero yo soy joven.

La juventud que ya duele de lo amarilla,

como el resplandor de la medalla

de la cadenita que me regalaste,

que voy a perder un día

y me va a doler, también.

Las luces de un recital bajando sobre mí,

el pez tornasol saliendo al aire,

la torta de manzana dorándose,

una moneda girando una decisión,

una moneda a cambio de un caramelo de miel,

a cambio de un beso después

de una cerveza, a cambio de nada,

con las bicis tiradas a la sombra

del pescado que sale a la luz y no cree.

Es que los peces de río no imaginaron ese rayo

que cae en la medalla que me ponés ahora

en medio de la arena, entre los pelos dorados,

como inmortalizando el espacio.

La vez que me senté sola

en el frío de la cocina

y me dije la verdad y sentí

un amarillo que me venía

a dorar las pestañas

y estuve

en todos los amarillos a la vez,

como el recorrido de un hilo de oro

que al unir los puntos

hace perder la forma.


Daiana Henderson (Paraná, Entre Rios, Argentina, 1988)
Daiana Henderson (Paraná, Entre Rios, Argentina, 1988)

 
 
 

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