CRISTINA NAREA
- BRUNCH

- 19 ene
- 1 Min. de lectura

El ritmo de una vida
Llevo la ropa
descosida de orillas
rasgada de horizontes
que un día ensoñé
tan cerca.
La piel va haciendo surcos honduras
como el risco de Famara
– donde guardamos el tesoro -,
precipicios de un recuerdo cavado,
perforado de memoria.
Mientras, un pájaro
despluma su ropaje
ante mis ojos que miran
el barranco.
Es tiempo de mudas
de cambio de plumaje,
sin pelos de gato en el sofá.
Mi pantalón gira
como un ciclón en miniatura
en el vientre de la lavadora
despojando los restos
de un pasado reciente
de polyester y ecuaciones.
Y a girar
con el ritmo de una vida
que solo respira, sigue y me desnuda.






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