ALBERTO BAEZA FLORES
- BRUNCH

- 31 ene
- 1 Min. de lectura
En París era otoño y las hojas caían
En París era otoño y las hojas caían
con una levedad dorada de milagro.
Eras la bien amada y eras la bien perdida,
la viajera infinita que ilusiona el verano.
En París era otoño y las hojas caían.
Nunca más andarían tan juntos nuestros pasos.
Le dabas a mi vida países imposibles,
vagos sueños errantes con sus colas de pájaros.
En París era otoño y las hojas caían
a un secreto soñar de todo lo que amábamos
Sonreías, a veces, como si no te fueras
y a mi amor melancólico le dabas su oro pálido.







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