La escondida
No sabíamos.
Nos criábamos de luto.
Mejor no preguntar.
En mamadera el miedo
se toma de a sorbitos.
La escondida era nuestro juego.
Contar hasta diez
contra la pared
y abrir los ojos
y no ver más que la calle
vacía.
A veces no entendíamos
la desesperación de los silencios.
Pero mejor no preguntar,
por las dudas.
King (Argentina, Buenos Aires,1975 – Buenos Aires, 2014)

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