Durante treinta años
trabajó quince horas
por día
sin odiar a nadie .
Éste perdió a su mujer
y a sus hijos,
uno tras otro,
sin pensar en matar.
Aquél padeció cárceles,
torturas, vejaciones,
sin llegar a vengarse.
Este otro vivió en la miseria,
en la humedad y el frío
toda su vida,
sin quejarse nunca.
El de allá hizo colas,
sufrió esperas y postergaciones
desde la cuna,
sin comprarse un revólver.
El que sigue vivió siempre
en pensiones oscuras,
en vagones de trenes,
en casillas precarias,
sin cometer un robo.
Y aquél pasó hambre,
privaciones
de todo tipo,
carencias, apuros,
sin acusar a otros.
Los demás se arrastraron
por hospitales,
asilos
y comisarías,
sin rebelarse nunca.
Y yo pregunto:
¿Quiénes son, entonces,
los que sostienen el mundo?
Vanasco (Argentina, Buenos Aires, 1925 - 1993)

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